Importante: Si van a verla y no quieren saber el final (aunque no sea la gran cosa inesperada) no lean porque cuento como termina :P
Acabo de ver Gummo, una película de 1997 que me pareció interesante por una especie de trailer que vi en el que un nenito completamente miserable, sucio y desahuciado, merodeaba una ciudad con orejas de conejo. La encontré doblada al español (gallego ._.), pero aún así la vi. No puedo decir que me haya gustado, pero tampoco la odié. Es una película muy extraña que no creo que muchos vean de principio a fin. Muestra con completa crudeza la decadencia humana, personificada por los insanos habitantes de un barrio azotado por un tornado. Los protagonistas son dos chicos, encarnaciones de la miseria y la mediocridad, y uno de ellos tiene la cara deforme .-. pero no por algún accidente o violencia, sino naturalmente deforme, y no lo digo con maldad, sino que ese es un recurso que se explota en la película, usándolo a él como un exponente de esa sociedad idiota y plana, llegando a escenas que pasan más allá el mal gusto y hasta dan ganas de vomitar. Alguien que lee esto se preguntará ¿Y para qué la seguiste viendo? Y sinceramente no lo sé, supongo que esperaba que en algún punto el orden y la esperanza llegara a ese lugar. En contraste a este dúo, había otro de dos chicas rubias e infantiles, que si bien vivían en ese lugar, no absorbían su fetidez y pretendían conservar algo de humanidad. Esta humanidad (y esto es interpretación propia) estaba personificada por los gatos: una tienda del barrio se encargaba de usarlos para uno-vaya-a-saber-qué, y los obtenía de los protagonistas, que entre sus insulsas actividades los mataban y recolectaban. Ya en el principio se nota que cada vez quedan menos gatos, y a la cacería de los primeros se une como contrincante otro chico igualmente de desequilibrado que ellos. Al final solo un gato queda vivo, y es el de las chicas rubias. Ellas se encargan de alimentarlo y cuidarlo como a un igual, ignorantes del peligro que puede correr. Aún así el gato es atrapado y asesinado por uno de los chicos para una posterior tortura. Entre toda la psicosis, lenta y degradante, se encuentra el chico de las orejas de conejo, que (de nuevo como interpretación propia) representa la dignidad y la esperanza, y es víctima del maltrato del pueblo, soportando sus golpes y desprestigios sin chistar, rondando los alrededores y llamando a una muda reflexión. Al final de la película son las chicas rubias las que se encuentran al conejo y lo hacen propio. Él, a modo de recompensa por mantener la humanidad y valores, se congrega para hacerlas portadoras de algo mejor que la decadente realidad que vive alrededor suyo. Si bien puede no sonar tan mal ese final, imagínenlo envuelto en el cruel ambiente del principio, en el que nada va a ser color de rosas.
En fin, no es una película que recomendaría a nadie a menos que se atrevan a una experiencia... extraña (y no "extraña" de "diferente pero estético"). Capaz que lo que yo vi e interpreté no es lo mismo que otro pueda haber tomado, así que si se quieren arriesgar a odiarla, asquearse o (quien sabe) gustarle, queda por cuenta suya.
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